¿Y qué pasa si no conoces nada del modelo de negocio que quieres crear?

El otro día caminaba por una plaza con el esposo de una prima.

Estábamos hablando de negocios.

En una de esas, casi llegando a los 3.000 pasos, él me suelta:

“Mucha gente dice que quiere crear un negocio sin tener ni idea de en qué se está metiendo”

Y yo: 1 minuto de silencio 🥲…

Porque tenía razón.

En ese momento tuve 2 flashback que me atravesaron como me atravesaban los rayos del sol.

Me pasó con mi primer negocio de helados y me pasó con mi primera agencia de marketing digital.

En la primera, me atrajo la idea de independencia al emprender siendo tan joven.

Y en la segunda, la idea de elegir mi horario, poner mis reglas, y demostrarme a mí misma que el mundo de las agencias podía ser un mejor lugar para hacer lo que a mí me gusta:

  • Vivir de mis ideas.

(Sin tener que tolerar viernes de horas extras… y meses de un jefe mala paga 🧟‍♀️)

El punto es que caí…

En 2 modelos de negocio, sin tener una idea general de en qué me estaba metiendo.

Simplemente le dije que sí al 0.5%.

Y OJO funcionó.

No estaría escribiendo esto hoy si no fuera por ese porcentaje de gasolina.

Sin embargo, como hablamos en la parte uno de esta serie, no es lo mismo crear un negocio a los 20 que a los 30.

Mientras más adultos, la tolerancia a la incertidumbre ya no tiene tanta batería para surfear altos riesgos.

Y como la idea de esta entrega es que, no te sientas en peligro…

Quiero que conozcas cómo bajar al mínimo tus probabilidades de cometer errores.

Si hay algo que necesitamos rescatar de los 20, es la apertura mental a ser principiantes.

La disposición de aprender.

Porque la verdad es que:

Tengas 20, 30 o 40: No necesitas saber cómo funciona todo un negocio para empezar.
Pero sí necesitas dejar de imaginarlo… y empezar a entenderlo en la vida real.

Y eso no se logra pensando más, se logra cuando tienes evidencia real que le dice a tu cerebro: «okay, podemos confiar».

Se logra sentándote a tomar un café con alguien que ya está ahí, haciendo tangible cada día lo que tú quieres hacer.

Y aquí viene el plot twist 😏:

Mucha gente dice que quiere iniciar un negocio sin tener ni idea de en qué se está metiendo, es real.

Pero pocos, MUY POCOS, están dispuestos a invertir lo que se requiere: tiempo o dinero, para ganar ventaja y acortar su curva de aprendizaje.

No reinventes la rueda. Tu 0.5% es aprender de quien ya la maneja.

En 2022 conocí a Patricia, una venezolana en Montevideo, amante del arroz chino (pero del estilo venezolano).

En Uruguay era prácticamente imposible conseguir ese sabor a soya con cebollín y salsa agridulce.

Así que en plena pandemia ella decidió vender arroz chino sin saber cocinarlo.

Sí, yo quedé igual que tú, impactada.

Desde entonces, ella es mi fe de vida de que por supuesto que puedes crear un negocio sin saberlo todo, porque hay algo que mueve más las ideas que que tener todas las respuestas:

  • Tu inteligencia.

Y usarla a tu favor en este proceso implica que empieces a tomar decisiones con estrategia.

Welcome to your CEO era

La mejor decisión de Patricia fue esta:

  • Contratar a un mentor 🧠.

Pagó a un chef especializado en la receta que ella deseaba volver a comer, para que le enseñara a prepararla.

Estudió con él, practicó y comenzó a vender arroz chino venezolano desde casa.

Su versión 0.5% fue vender solo por Whatsapp y a través de aplicaciones con servicios de deliveries como Rappi y Pedidos Ya.

Cuatro años después de esa decisión, Patricia y su esposo se mudaron a Madrid para iniciar una nueva vida replicando lo que lograron con éxito en Montevideo:

Crear, posicionar y vender dos negocios gastronómicos, con una receta y una marca bien pensada.

Patricia es una crack en administración. Su esposo, un genio en logística y proveedores.

Ninguno de los dos es chef.

Pagaron por aprender lo que no sabían.

Y construyeron sobre lo que sí sabían.

Segundo negocio de Patricia y su esposo en Montevideo
Segundo negocio de Patricia en Montevideo.

Aprender en el terreno es más rápido que imaginar desde lejos

Pagar por conocimiento te ahorra años de ensayo y error. Te ahorra energía.
Y te permite enfocarte en lo que realmente es tu zona de genio.

El caso de Patricia demuestra que no necesitas saberlo todo para comenzar y aún así, puedes llegar más lejos de lo que imaginas.

Solo necesitas dar el primer paso con lo que tienes, buscar guía y tener la humildad de aprender.

A veces, la mejor manera de validar una idea no es imaginarla perfecta, sino atreverte a probarla en pequeño.

Pero no siempre necesitas comenzar por invertir dinero.

También puedes acercarte, conversar, preguntar, observar.

Porque el objetivo no es copiar un negocio.

Es entender cómo funciona de verdad.

Qué decisiones lo sostienen.
Qué errores lo frenan.
Qué cosas nadie te cuenta desde afuera.

Y esa información vale más que cualquier suposición.

¿Cómo acortar la curva de aprendizaje de tu negocio?

Si aún no tienes claridad sobre cómo funciona el tipo de negocio que quieres crear, empieza por acercarte a quienes ya están viviendo algo parecido.

Puedes hacerlo de dos formas:

1. Mentor: si tienes la posibilidad de invertir, contrata a alguien que te enseñe una habilidad específica y clave para tu idea. Lo importante aquí para elegir mentor (si vas a invertir cash) es que te enseñe algo que de verdad tú no sabes y que es medular en tu idea de negocio, tipo: «esto es clave, para que mi idea funcione».

2. Entrevista: si estás en etapa de exploración, conversa con alguien que ya tenga un negocio similar.

Recuerda que tu objetivo es acortar tu curva de aprendizaje y empezar a tomar decisiones con conocimiento:

  • ¿Cómo manejan sus costos?
  • ¿Qué decisiones marcaron su crecimiento?
  • ¿Qué harían diferente si volvieran a empezar?

Esa conversación puede ayudarte a transformar una idea «posible» en una idea tangible.

La diferencia entre una conversación que te cambia el juego y una que no sirve de mucho, está en lo que preguntas… y a quién eliges.

Sal de tu cabeza. ¡Entra ya al terreno!

Y aquí viene tu reto:

Haz una lista de mínimo 3 personas que conozcas (o puedas contactar por redes) que tengan negocios parecidos a la idea que estás explorando.

Escríbeles, propón una breve entrevista o una asesoría, y lleva preparadas preguntas como:

  • ¿Qué te impulsó a iniciar este negocio?
  • ¿Qué parte de este negocio es más difícil de lo que parece?
  • ¿Qué parte parece importante pero en realidad no lo es tanto?
  • ¿En qué gastaste de más al inicio?
  • ¿Cuánto tiempo te tomó recuperar tu inversión?
  • ¿Qué es lo que realmente te deja dinero hoy?
  • ¿Qué tareas son inevitables aunque no te gusten?
  • ¿Qué procesos tuviste que organizar sí o sí para que esto funcionara?
  • ¿Qué decisión marcó un antes y un después en tu negocio?
  • Si tuvieras que empezar de nuevo desde cero, ¿qué harías diferente en los primeros 3 meses?

Haz clic aquí y descarga una plantilla para planificar y dirigir tu entrevista como una pro 😏.

Recuerda: nadie construye un negocio completamente solo.

Siempre hay alguien que ya recorrió el camino y puede darte una pista, una advertencia o una idea que haga toda la diferencia.

Tu tarea en esta etapa no es tenerlo todo claro.

Es conversar, explorar y aprender… para que cuando decidas comenzar, tu punto de partida sea mucho más sólido que sólo una corazonada.


Gracias por leer hasta aquí.

Si este artículo te hizo clic mental, no dudes en aplicar el recurso de la entrevista.

Y si en el proceso sientes que de verdad no conoces a nadie que tenga un modelo de negocio similar al que deseas crear…

Pregunta en la comunidad.

Seguro alguien tiene un contacto.

Att. Mile 🤎.